miércoles, 2 de marzo de 2011

El mejor ejemplo de ciudadanía.

Según Aristóteles, la ciudadanía surge cuando las personas se desplazan desde su intimidad y privacidad hacia la esfera pública, donde se encuentran derechos políticos como el de asociación o reunión, entre otros, que provocan la acción social o de la ciudadanía, junto con la democracia. Para él, la manera de conseguir este desplazamiento es con la comunicación, por lo que se deben ejercer derechos como la libertad de expresión, de pensamiento o de movimiento.
Existe un ejemplo actual que muestra ese proceso, sin embargo, también muestra que no es necesaria la libertad de expresión o de movimiento, o al menos, no es necesario que estés reconocidas políticamente. El ejemplo del que hablo es las revueltas que hoy tienen lugar en el mundo árabe, pero más concretamente el origen de ellas. Todos conocen las revueltas y tienen sus opiniones sobre ellas, pero no todos conocen el origen de la primera revuelta, que luego se extendió a otros países. Hay que aclarar que el hecho de que se originara en Túnez y no en otro país, no es algo azaroso, sino que por el contrario, tiene que ver con la cultura de ese país, y en concreto, con el concepto de alegría y tristeza que comparten sus "ciudadanos". Para ellos, la alegría individual está muy relacionada con la alegría social, y lo mismo ocurre con la tristeza, es decir, están alegres si los de su alrededor son felices y están tristes cuando los de su alrededor también lo están, por eso la solidaridad entre ellos llega a extremos incomprensibles para una sociedad como la nuestra en la que no nos importa el dolor ajeno al nuestro. Partiendo de estos conceptos de su cultura, no es de extrañar que la tristeza y desesperación que llevaron al joven Mohamed Bouazizi a prenderse fuego, calaran en la población y provocaran la reacción "rebelde" del pueblo tunecino que se dio cuenta de que la causa de la desgracia que llevó a uno de los suyos a tal situación, fue el desinterés del Gobierno por su población. Este joven universitario desesperado por la situación económica, vivía de lo que le daba su modesto puesto de frutas en la calle, pero un día las autoridades le confiscaron su puesto y le prohibieron vender las frutas, el joven tras intentar poner una queja sin éxito y ser insultado y humillado, decidió prenderse fuego como protesta ante la situación económica y social de su país y ante la indiferencia del Gobierno por el país. Con toda seguridad no es la forma de actuación pública a la que se refería Aristóteles, sin embargo, desencadenó una serie de hechos que provocaron las revueltas y manifestaciones de todo el pueblo tunecino, que consiguió vencer al Régimen de Ben Alí y que sus opiniones se oyeran; provocaron con su acción social, volver a tener el poder y la libertad de sus vidas. Además, no hay mejor ejemplo que el de los tunecinos que tras las revueltas participaron como ciudadanos plenos recogiendo la basura que se había producido junto con los basureros y que por las noches salían a la calle, como si policías fuesen, para vigilar que no hubieran enfrentamientos, ni asaltos,...
Túnez es un ejemplo de pueblo, de ciudadanía y de que ésta con su acción social es capaz de cambiar su sociedad y de poseer y ejercer el poder; gracias a su actuación y su ejemplo, otros países oprimidos por sus gobernantes están empezando a levantar la mirada hacia un futuro mejor, que ahora más que nunca, sienten cercano. Como muestra de ello tenemos muchos artículos periodísticos:

http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=3049
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2010/dec/28/tunisia-ben-ali%20Fecha%20de%20publicaci%C3%B3n%20del%20art%C3%ADculo%20original:%2028/12/2010
http://www.abc.es/20110124/internacional/abci-miles-personas-exigen-tunez-201101241537.html
http://diariodelosandes.com/content/view/147035/105841/
http://www.lavozdeasturias.es/mundo/tunecinos-interior-capital-derribar-gobierno_0_414558708.html

http://www.vanguardia.com.mx/mohamedbouazizidesatolarevolucionentunez-661087.html

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